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La ceremonia de incineración de Lady Könchok Palden

Hace algunos años se puso en marcha un equipo para preparar el momento inevitable del fallecimiento de Lady Könchok. El ex-presidente de Shambhala, Richard Reoch, reunió un equipo para preparar estos acontecimientos y Melanie Klein aceptó gentilmente el papel de recaudar fondos y de hacerse cargo de la administración de un pequeño equipo que creó el proceso de preparar y ejecutar la ceremonia de incineración de Lady Könchok. Periódicamente el equipo comprobaba y actualizaba los planes. Afortunadamente este plan ya estaba organizado desde hace varios años cuando Lady Könchok falleció el miércoles 12 de junio de 2019.

La familia solicitó al Sákyong que presidiera las ceremonias pero, dado que se encontraba en una retiro de práctica en Asia, no había certeza de que pudiera asistir tras la muerte inesperada de Lady Könchok. El Sákyong y la Sákyong Wangmo realizaron un viaje de 40 horas desde Nepal y llegaron a Colorado el miércoles 19 de junio por la tarde, antes de la ceremonia de incineración del viernes.

Un equipo dirigido por Bob King, Joshua Mulder y Greg Smith construyó, pintó y decoró el purkhang (estructura de incineración) en una semana con las especificaciones proporcionadas por Lama Pegyal (marido de Lady Könchok) y Lama Gyurme Dorje (hijo de Lady Könchok). Jessyca Goldstein y Lindy King transmitieron las instrucciones del Lama en todo momento para apoyar los ritos tradicionales casi continuos por Lady Könchok que se mantuvieron en Marpa House y, bajo la dirección de los monjes visitantes, la incineración.

El viernes 21 de junio a las 06:00 comenzó la puja de Vajrsattva en la Gran Stupa del Dharmakaya, seguida por la puja del fuego e incineración que tuvieron lugar en el exterior, entre la stupa y el terreno de acampada de la puerta Tori, con el purkhang mirando a la stupa.

A las 10:30 se hizo una pausa en la puja cuando los lamas, monjes y la familia de Lady Könchok fueron a desayunar. Después se trasladó el kudong (cuerpo) de Lady Könchok desde la stupa al lugar de la incineración. El equipo de la puja del fuego colocó el cuerpo en el purkhang en posición vertical para que la cabeza, coronada por un bonete ritual, quedara al nivel de la ventana y Lady Könchok pudiera estar frente a la stupa. Después de algunas prácticas el Sákyong encendió el fuego y dirigió la ceremonia en la que se realizaron muchas ofrendas al fuego. El Sákyong y su hermano, Lama Gyurme Dorje, trabajaron juntos de modo que el Sákyong bendijo cada ofrenda y Lama Gyurme Dorje las ofrecía al fuego. El Sákyong vistió ropa ceremonial traída del monasterio Ripa en Nepal para la puja del fuego. En un momento dado dejó de llover y las cenizas del purkhang volaron sobre la asamblea.

La práctica y la ceremonia continuaron durante dos horas más en lo que parecía el primer día del verano. La temperatura subió a unos 5º centígrados con chubascos intermitentes pero la familia permaneció firme.

El acontecimiento fue emocionante, poderoso y conmovedor, parecía atemporal y fue un testimonio de la realización de Lady Könchok y del efecto que ha tenido sobre muchas personas. El equipo de Shambhala Mountain Center, el equipo de coordinación, los chöpöns, la puja y la incineración, además del Dorje Kasung, dirigido por el rupön Robert Taylor, fueron cordiales y fuertes.

El Sákyong y la familia desean dar las gracias a quienes han trabajado durante muchos años para apoyar a Lady Könchok, Lama Pegyal y su familia.

Foto realizada por Mike Levy cuyo permiso se ha solicitado para esta traducción. Hay otras del mismo autor publicadas en el artículo original.

En este artículo del Shambhala Times se puede leer más, en inglés, sobre la vida de Lady Könchok. Gracias a Jane Vosper, Melanie Klein y Jessyca Goldstein por contribuir a este artículo.

Traducido al español del original en inglés: https://sakyonglineage.org/the-cremation-ceremony-of-lady-konchok-palden/

 

Maltrato en las comunidades budistas: declaración de la UBE

Declaración sobre maltrato en las comunidades budistas
Asamblea general anual, 30 de septiembre de 2018

En el contexto espiritual, como en cualquier otro, podrían producirse distintos tipos de comportamiento indebido, incluido el maltrato sexual. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia, en muchos países y en muchas religiones y tradiciones espirituales. Tristemente hoy sigue siendo el caso.

Las comunidades budistas no son una excepción. Hace poco tiempo que varios casos nuevos de maltrato en las comunidades budistas ha salido a la luz, todos relacionados con el abuso de poder, incluido el maltrato sexual.

Reconocemos con gran pesar el sufrimiento de las víctimas de daños infligido por profesores y dirigentes budistas.

Está claro que en muchos casos se ha producido incumplimiento de la integridad y, en algunos casos, incluso delitos penales. Una sensación fuerte de jerarquía, de comunidad cerrada, de sistema de creencias compartidas y compromiso sentido podrían contribuir a un entorno espiritual sano, pero también podría conllevar relaciones insanas y daños serios a adultos y menores.

El profesor está en una posición de poder y responsabilidad más grandes que el estudiante en la relación docente. Recomendamos que las relaciones sexuales entre profesores y estudiantes queden claramente definidas y que haya medidas aplicadas eficazmente para reducir el riesgo de abuso de poder, o bien que se prohiban por completo.

El primer principio de la ética budista es no causar daño, y esto se ha subrayado en toda la historia del budismo.

Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones budistas para que aborden con honradez y eficacia las alegaciones de infracciones graves de los preceptos éticos y de la legislación por parte de sus profesores y dirigentes, y que escuchen a quienes han resultado afectados y a quienes no se haya escuchado, con compasión para todas las personas implicadas.

Muchas organizaciones budistas han desarollado en los últimos años recomendaciones éticas y procedimientos de reclamación, además de sistemas de apoyo a las víctimas de maltrato sexual. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones budistas en Europa para que sigan ese ejemplo y se aseguren de que todo el mundo puede recibir las enseñanzas del Buda en un entorno respetuoso, protegido y cuidado.

Kintsugi, el arte de las cicatrices preciosas

Cuando un cuenco o un jarrón preciso se rompe en pedazos, pensamos que se ya no sirve y lo tiramos.  Existe una práctica japonesa que subraya y trasciende las roturas a las que añade el valor de un objeto roto: se llama kintsugi (金 継 ぎ), que significa oro (“kin”) y reparación (“tsugi”). Este arte tradicional japonés utiliza un metal precioso (oro líquido, plata líquida o laca espolvoreada con oro en polvo) para pegar los trozos de un objeto de cerámica roto y al mismo tiempo transformar las roturas.

Un artículo publicado en el blog de Dechen Chöling enlaza ese arte con la situación actual de Shambhala. Lo escribió un participante francés de la Asamblea de Guerreros el mes pasado y se puede descargar aquí, traducido al español.